Poemas a la orilla del Invierno (Prefacio) Otoño – Invierno 1993

Poemas a la orilla del Invierno

Poemas a la orilla del Invierno

Por: Rico Malvaez

Cuicani

Alonso Bronce

Mario Robles Tarzo

 

 

 

Cuicani

 

RUINAS

 

Te hablo:

Recuerdas la casa?  Sus rincones

están en ruinas, el sillón

esta duro, la mesa de centro vacía

y la tarde entra por la ventana.

Te pregunto:

Recuerdas las calles? Ahora llenas

de gente y… tan vacías de nosotros!

la ciudad se derrumba cayendo sobre

los recuerdos… cayendo sobre mis hombros!

En ruinas esta mi poesía:

Las columnas abortan los ladrillos…

las hojas se arrugan y los días

hacen imposible reconstruirla.

Te digo:

Mi cama pregunta por ti, sus sabanas

secas se parten – no ha llovido el

deseo por sus grietas -, mi almohada

se extraña de no guardar tus sueños.

Te grito:

Donde estas? Removí el escombro

de mi cama, anduve vagando por la ciudad,

camine cada calle nuestra, removí las letras

de mi poesía… nada!

Solo un recuerdo en la borrasca

de un retrato, imagen muda y sin

sentidos – en la ruina del color y del

deseo.

Te pregunto:

Me recuerdas?

EXILIO

 

Estoy del otro lado del cristal

pisando una tierra ajena, y con

mi aliento y mis dedos araño y empaño

el vidrio que me deja mudo.

Desde aquí veo la tierra que me

pario, la casa donde pase buenos

años. Ahora estoy en una tierra

que me aborta y en una casa, en la que

no llevo ni siquiera tres días y ya apesto.

Desde aquí veo las cosas comunes

como primordiales, lo cotidiano como

nuevo y las calles, que eran mías,

contrastan con estas en las que me siento vacio.

Me atrajo hasta aquí la bota del sistema,

La soledad de la crujía, el ruido de la metralla…

La dictadura que me aplasta!

Ojala me regrese el lejano sueño de la resaca!

POESIA

 

POESIA I (vida)

Estoy en el ovulo de una letra,

guardado en un vientre de papel

esperando el día en que la pluma

escriba: ESTOY NACIENDO!

POESIA II (existencia)

Un camino en un laberinto,

un grito en el silencio,

unas cautivas letras en el

espacio de una hoja,

una vida que se aferra

a la carne, aunque la jale

la muerte, la muerte misma que

me hace resucitar. El dolor

se ausenta cuando pienso en ti!

POESIA III (sexo)

Eyaculación de tinta

que se vierte en la

hoja, esperma de letras

que dan vida a la pequeña poesía.

POESIA IV (muerte)

La guadaña corta los

versos, la neblina borra

las letras, el tiempo seca

la tinta.

Sin embargo

en mi tumba siempre

estará un epitafio

que el viento, corriente del tiempo,

solo llenara de patina.

MUDA (A UN RETRATO)

 

Melancólica imagen del pasado:

el árbol se desvanece por su cara,

no así las penas que guardan sus ojos,

como el mudo grito en la sombra gris

del lente de la cámara.

Su rostro está impreso

en un estático ambiente de papel,

en un parque del recuerdo,

donde hay un mudo instante del pasado.

El retrato me lleva al presente,

como la muda melancolía de Neruda,

como el claro-obscuro, expresión que araña la soledad,

y su cara presagia el grito que romperá

el silencio, o el silencio que ahogara su grito.

Que tarde llego a escribir estas líneas!

IDA Y VUELTA

 

Te vas? Está bien!, recoge todo, limpia el

cenicero, lava las copas, guarda el vino…

no se te olvide tender la cama… apaga

la musica de la trova!

Anda! Abre la puerta!

llévate el libro de poesías! Ojala pudieras

llevarte el vacio que me dejas en las manos!

espera! Cierra la ventana, corre la cortina

para que pueda esconderme a mirar tu partida!

Llévate el agua de tu cuerpo! Esa que yo seque

con mi boca; llévate tu gemido!, no me importa que

dejes mudo mi cuarto, no… no olvides tu peineta,

recoge tu bolso, acomódate la blusa!

Espera! Date vuelta! Solo te falta llevarte

estas palabras… TE AMO!

ALONSO BRONCE

 

 

SELLADO SOBRE PIEDRA

 

A cada palabra sellada

con la sangre de la espera

-los vientos escriben en las

piedras tus poemas-

la tierra se traga asimisma

en jirones de aliento,

y amarras de olor a madera

voz, mármol, cadena, aliento,

bajo portales de húmeda madera,

madera,

hay astillas labradas al hierro de la hoguera.

A cada palabra

a cada espera,

en ventanas clausuradas con

polvo de cantera,

la fiel silueta de tu ausencia se

desnuda serena,

sollozando, inquieta osilando

en el grito infame de la primavera.

En cada ausencia

en cada primavera,

la llaga de la inconsciencia

se va dibujando certera,

hundiéndose y palpitando

escondida, tibia, en mi tierra,

en las piedras los vientos

siguen escribiendo tus poemas.

En cada palabra

en cada poema,

me siento atado a un fuego que me quema

y al sonido sordo de la muerte

que impregna en los portales de madera,

y en esta cruel soledad

muero, muero de veras,

en mis labios la palabra sellada

con la sangre de la espera,

zozobra con la luz del alba

que obscurece mis fronteras.

EL LÍMITE DEL ESPECTRO

 

De mujeres y silencios

rotundas mareas repletas de olor,

harto estoy de alfileres,

cimientos y fronteras,

que terso es su humor!

que llanas sus mujeres

y que ondas sus canteras!

De mujeres y espectros

esperan sus días en la tierra

aun solo minuto,

sus vidas selladas por los ojos

rotos instintos al carbón

del día de ayer, ahora tierra.

Yo no pienso si te amo,

solo me escondo

de madrugada ebrio,

manejando un auto.

Mi valor claro a las

orillas de mi cuarto,

sabes cuánto?

sabes cuánto?

ah como se ha dilatado

ese fantasma!

callar, es más profundo

que ser olvidado,

… de tiempos desde mis años

BESO

Beso que persigna mis

labios,

oh sagradas líneas!

oh rojos incensarios!

espinas que me sangran el pecado,

las ruinas del altar,

que me crea

de miles de pedazos,

de rituales de madera

y de astillas en el árbol.

Beso de sal en las heridas

para que vayan cerrando.

Oh las cicatrices!

oh los fracasos!

beso de niña durmiente

amanece el dolor calcinado,

beso de amor, sin labios,

ruega en silencio por ella

y porque no se acabe Marzo.

SANGRE Y COSECHA

 

Tu rostro

y tu luna sedienta,

los cristales ámbar de tu desamor,

la más pálida niña que juega con este naufragio

que es nombrarte,

amarga semilla de canela,

los hilos del trapecio se enredan y vuelan.

Canto de tinta en agonía

y sangre fresca pendiente de tu primavera,

holocausto de distancias atadas a la vereda,

he conseguido un beso de vida ausente

la cruel silueta de tu verbena.

Esta es mi cosecha:

oración de cien poemas,

has salido a pisar el

aliento de los que esperan,

el habito innombrable

de nombrarte se me ha

llenado de tierra.

Cosecha mi vida morena!

las sombras amputadas al planeta

han venido a oprimir

las cosas viejas,

cadena enferma,

mira la flor de la razón

hurgar muy adentro de mi tierra.

Esa palidez con que sueñas

me hace encender por ti miles de velas,

eres muerta en mi diario y en mi agenda,

ya no estás, se ha quebrado el recipiente

de tu marea.

Se ha vertido todo el sortilegio de seda,

y la niña ha cerrado sus ojos, con su sangre prometea…

UNO SERPIENTE, TRES CASA

 

En las altas tierras del

año del último vacio,

muertas las hojas caen intactas

en el lago de su pálido exilio,

hay lugares allá calcinados

con viejas estancias

y llamas de cirios,

y distancias hacinadas

en los brazos de mis indios,

mis indios.

Y siglos,

un puñado miserable de siglos,

y una herencia: esta red de agujeros

atrapando al fantasma de mis

gritos,

sus rostros lloran, sangran,

secos y marchitos,

desterrados para siempre,

cenizos.

Queda solo una tierra incendiada

bajo sagradas blasfemias

y un mar de crucifijos,

madres amordazadas

con la sangre de sus hijos,

todo es humo, el polvo

y los sentidos,

hambre y desolación

en los brazos amputados de los indios.

El sol vencido,

ya no hay danzas, ni cantos,

solo exterminio,

los últimos guerreros se han extraviado

en las viejas estructuras

de mi cruel olvido.

MARIO ROBLES TARZO

 

 

ORO LÍQUIDO

 

Se escurría por mis manos y caía al suelo

envuelto en llanto por la muerte de mi amada

la daga hundida en todo su pecho

sin detener la furia, sería como un sueño.

No es verdad que después de aquí

no exista nada más que un puente sin final?

no es verdad que al salir de aquí

uno pretenda pero no pueda regresar?

En su mirada veía como en un sueño se hundía

gritando en silencio: – Sálvame, sálvame vida mía!

mas correr y llegar a tiempo no pude

para salvar a mí amada de la culpa que yo tuve.

Beber la sangre de mil guerreros,

hacer una matanza en el mismo infierno,

alzar mi vista y llevar al cielo

una oración por mi amada a quien tanto quiero.

Ahora que llevo lagrimas en mis ojos

y en mis manos el cuerpo inerte de mi amada

con rencor veo la batalla que ganaba

para regresar con ella a donde me aguardaba.

No condenare al destino que me castiga

por vivir con un fuego que me calcina

dolor tan grande derrite mi valentía,

como oro liquido que aletarga mi agonía.

La noche corta su canto al ver sentir mi dolor…

la vida… vida envuelta en llanto calcina mi corazón!

mi amada… amada muerta en mis brazos sin fantasías e ilusión!

mi alma… alma ardiendo en el infierno por no parar mi furor!

Las brasas en el fuego se consumen poco a poco.

amor que tanto te imploro, te evaporas de mi lado.

mi cuerpo cubierto en polvo y en caballo galopando

buscando a la muerte por tierras extrañas ando.

Descansas en paz, descansas tranquila vida mía,

te encuentras cantando la canción que no se olvida:

“cuando veas a la dama que en un mando negro se oculta,

sentirás la confianza segura, de tener paz eterna en la sepultura”.

POEMA A LA LUNA ENAMORADA

 

Llegaremos al altar, donde nos aguarda el vino,

bautizaremos la piel con fuego y el alma con trigo

renunciaras al placer que cobija la esperanza,

renunciare al deseo que a mi alma trepa y cansa.

Nupcias de oro con mirra y gran estampa,

el sacerdocio, que conjura la tentación con la plata,

y borrar del calendario los días de frías mañanas,

para tomar de la mano a la dama que tanto espanta.

Noches eternas, tiempos de la luna, madre de mis días,

eres testigo, oh diosa de mis fortunas!

que en mi enlace que encontré en la tierra,

de un alma que a mi lado vivió en tus entrañas.

De los tiempos derruidos, por los choques del pasado

si de mi cielo al verte a ti, oh luna quede encantado!

madre de mi pasado, compañera de mi presente,

tu nombre con gran estirpe, “divina y gran Selene”

De las tinieblas saldré a enfrentar con fe a la vida,

que camina a toda prisa, por tu camino divino

y llegar a contar sus cuentos al universo,

de una boda de oro que en mi pecho llevo dentro.

Constelación de milenios, con guerras interminables,

has dejado huella por mi galaxia exorable,

si yo amara a la luna, con su preciado tesoro

que en su recuerdo tiene dentro, tesoro que tanto añoro.

Oh cielos crujientes y noche eterna!

que altera mi mente, cuando viajo a este planeta?

dime: si mi destino se borrara de este mundo?

si vagare por el infierno y perderé mi camino?

El incienso con que nos limpian

corre por nuestros poros,

transportan hacia la vida un gran tesoro,

mi amor hacia Selene, la diosa por la que lloro.

Si los días de de mi vida he de estar junto a ti,

no me importa lo que tenga, si he de verte sonreír,

madre diosa de la fortuna, que en mi cielo tu alumbras,

dame dicha, dame paz, para entregarle a la luna.

LA MUSA

 

Es tu bella voz, la que hechiza mis sentidos

tú forma de comportarte y tan libre tu expresión,

carisma inútil se pasea a tu lado sin razón,

si bien, al nacer, solo dios te dio ese don.

Mujer de sueños delirantes que posa al mejor pintor,

y encuentra en ti la musa un loco y sentimental escritor,

si al nacer el arte pensaron en crearte,

miles de años tardaron, para amarte y forma darte.

Si pusieras tus manos sobre el cielo azul

se perderían en la suavidad de las nubes,

correrías al igual que el agua de otoño

y cantarías como el ruiseñor, libre y fresca.

Que cada quien creara su mundo de mundo de ilusión

y a quien lo acompañe el resto de sus días,

si en el cielo no habría estrellas tan brillantes

en mi pecho no cabrían regocijos tan pulsantes.

Pues ahora bien, asoma tu rostro entre mis manos

y recuéstate tranquila en mi dulce letargo,

que acompaña a la lluvia en un tranquilo verano

y fugarnos de la vida que nos mata en un triste pecado.

El camino a tu lado es de reposo,

el cantar junto al rio es regocijo a tu lado,

componerte poemas es recibir comunión sin pecado

entregarse de cuerpo y alma al arte, es el camino del iniciado.

Si ahora asoma su cara la aurora y despierta mi instinto,

yo corro, bailo, canto y escribo a tu lado

tu recuerdo me hace decir futuras promesas poéticas

y cabalgar contigo por parajes insospechados.

Oh! Musa hermosa con apacible estancia en la fantasía,

reina que cobijas mis fríos recuerdos de un pasado tortuoso,

acercad tu mano con frescura y dar masaje a mis sienes,

que falta mucho todavía, para que canse y desfallezca por tu amor.

Si, ti voz me ha hechizado y ha dicho con desdén:

-La vida no solo empieza cuando vez la luz por primera vez,

sino que toma sentido cuando tu cuerpo está comprometido

y llega el amor a ti, satisface tú alma, tu intelecto y tu sentido.

Pues no es de poetas, bailarines, pintores o locos escultores,

robarles las ideas a neófitos, fanáticos y pedantes compradores,

las delicias que al mundo asoma con dicha la frescura,

de tener tu musa viva, que te inspire, para trabajar

con desenfrenada locura.

Y llegar al más alto rango de conocimiento,

para destapar el pozo que la soledad te entrega

y hacer brotar del todos los tristes pensamientos

para lanzarlos al viento, limpiar tu mente y ponerla en orden-.

Las palabras de mi bella musa

adormecen las paredes de mi habitación,

su presencia en las noches tormentosas

regocija mi alma y me sirve de inspiración.

Puedo seguir hablando de la musa de mis días,

mas, tardarme y aburrir al ser perfecto no quiero,

para la grandeza que regocija mi alma e intelecto,

siendo tan corta la vida y tan grande el conocimiento.

Pero ahora es ahora y seguir así junto a ti,

musa de oro, valkiria de luz y pureza infinita,

dadme la inspiración que necesito para hacer de ti el pilar

donde se postren las estrellas que aun no empiezan a brillar.

LA NOCHE QUE LLORE POR TI

 

La noche que llore por ti, oh mi dulce pena!

la noche que cayó el viento, el silencio me inundo

y no pude contemplar las gotas de mi espejo

al sacudir mi cabeza frenética, al ver volar tu reflejo.

No dormir!, no dormir!, para sanar tu ausencia

y sentir como la sombra de un objeto se burla de mí,

y así, sufrir, por un frio invierno que me mata,

la risa de tu fotografía que se pierde en la escarcha.

Mi cama esta vacía y fría sin tu cuerpo,

que en pasadas tormentas arrullaban mi insomnio,

y ahora hacen presa de mí su aroma

a pasión que destila mi recuerdo.

Ver colgado en mi perchero, tu íntimo ropaje

y ahora, solo y mal trecho, mi abrigo de ausencia.

en el buro ya no mas tu bolso rojo, siempre rojo,

solo mis cigarros y descolgado, junto a mi vaso de vino;

el teléfono.

La noche que llore por tu partida, se secaron mis anhelos

y con ellos mi ilusión de ser tu amante eterno,

ya no juguetear desnudos, ya no acariciar tu cuerpo,

ya no rodar por la alfombra, ya no mas decir… – Te quiero!

La nostalgia de mirar tu retrato colgado siempre de mi espejo,

de llevar conmigo el anillo de tus iniciales,

de sentir mi corazón resquebrajado, recuerdo tras recuerdo,

me invade la tristeza que en la espalda soportar no puedo.

En esta noche que lloro por ti, en mi soledad muero.

En la calle que yace tranquila, solo me pierdo

y contemplar la luz del nuevo día, frente a mi ventana,

llorando, triste e inconsolable, estático me quedo.

VAMPIRO

 

Y de la noche que llega y agita su manto

maldigo la tierra que mata mi instinto,

cautivo reflejo del tiempo perdido

mi nombre lo grito, mi llanto maldito.

Soy ser sin reflejo y sin nombre camino

por las noches que se pierden

al principio de los siglos,

mis ojos de fuego, mi llanto maldito.

Ausente de mi propia sombra,

de mi propio nombre, de mi propio destino,

de mi sangre antigua que vaga conmigo,

de mis manos marchitas, mi llanto maldito.

Noche sin luna que acompañas mis penas

y envuelves en ti, mi instinto,

cántale a la verdad para que no juegue conmigo,

arranca de mí con fuerza el llanto maldito.

De los tiempos pasados mis recuerdos

no son vanos; ver nacer, crecer, florecer,

cultura ambigua que hiciste en mi nacer.

La tentación del metal

y con mis manos tocar la carta

que empuña y guarda, de la presencia del día,

el guardián del umbral.

El viento que juega con mi voz sin fuerza

rodea mi cuerpo y eleva mi calma,

no quiero gritar al padre de mi destino,

no ver mi reflejo y no oír mi llanto maldito.

Noche que contemplaste la cultura Caldea,

ser testigo de Roma, de la gran Babilonia,

ver arder Sodoma y Gomorra, no has podido

conmigo, ni con mi llanto maldito.

Seré el despertar de una pesadilla

que contemplara el nacimiento de la noche infinita,

seré el fantasma que duerma contigo

y que siempre sueñes con mi llanto maldito.

Voy por la noche vagando inadvertido

viendo mis manos, sintiendo el olvido,

ya no maldecir al ente que vaga conmigo,

seguirme por siempre con mi llanto maldito!

 

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en La sociedad de los Poetas. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s