3-J’s Band

3-J's Band

3-J’s Band

Por: Rico Malvaez

La Historia

Proyecto que nace en San Juan de Puerto Rico, en una sesión acústica, en el Bar Náutico, con guitarra en mano y sin ensayo previo, frente a unas 50 personas aproximadamente, sobre las olas del mar Caribe, entre palmeras, brisa y tragos de refrescantes cócteles, de olor a tabaco, con sabor a bohemia y con candentes ritmos de fondo, que van y vienen de un agitado sonar de hielos que caen en vasos, platicas y bongós. Se ha anunciado el siguiente número:

-“¿Quién va a tocar?” –“Jack Band”, –salió la voz, de un rincón de la barra, con un vaso old fashion, agitando su trago, (Jack Daniel’s), para entonarse, y tratar de acomodar las canciones que esa noche iba a dejar salir de su inseparable guitarra (llamada Excalibur), que lo acompañaba a todos lados y esa noche no sería la excepción. Viendo el ambiente y volteando su trago, dejó sentir por la garganta el exquisito sabor del bourbon y dijo: “Let’s put some Rock in the night”. Y así empezó con “Home Sweet Home”, de Motley Crue, seguida por “Hotel California” de The Eagles, cuando el bar tender del lugar, Jonathan (filipino, llegado a la isla con el propósito de viajar alrededor del mundo y aprender un poco de español) pidió permiso para hacer un Jam y tocar juntos “I can’t stop lovin you” de Van Halen y al aplauso de la gente que más atención ponía en la escena, dejaron sonar “Proud Mary”, versión de los Credence. Pasando un poco más de las doce la gente iba llegando al lugar, bailarinas de primer turno, meseros salidos de trabajar que buscaban un trago y uno que otro marino extraviado que buscaba un poco de distracción se juntaban esa noche, sin saber que nacería el concepto, más que informal del mar Caribe, un grupo de amigos, que se reunirían cada mes con ideas musicales diferentes.

Jonathan sugirió ensayar más y hacer otros números: -“Conozco a una chica portuguesa que trabaja en la recepción de un hotel y que canta

bien, también está un tecladista argentino que Jazz en el “Wheelhouse” (bar cercano al lugar), quizá venga esta noche”.

 

De canción en canción y trago a trago, llegó Patricia y comenzó a cantar “What’s up” de 4 Non Blondies y “Don’t Speak”. El Jack se estaba acabando, Jonathan sirvió unos tragos más de otro Bourbon, (Jim Beam) –Ya me estoy sintiendo un poco mareado y la gente sigue llegando. Les gusta el cocktail de canciones, vamos por más y más tragos-.

Sobre el piano, los tres whiskys de la J., en un descanso y en la barra del bar, al preguntarlequé quería tomar, el bar tender le mostró unade Jack Daniel’s, una de Jim Beam y otramás de Johnny Walker´s. Jonathan y Patriciaesperaban en el otro lado del bar, los miro y alacercarse y platicar con ellos les sugirió ponerlenombre al nuevo proyecto musical. Sin condición,sin seguir una sola línea musical y adoptando todoslos ritmos que les gustaran, decidieron llamarlo “3-J´s Band”, en honor a los tres whiskeys.

El relato

 

Era casi la hora y mi mujer seguía pegada al teléfono, por más que la apuraba y le mostraba el reloj, lo único que hacía era hacerme señas, dándome a entender que no se tardaría mucho.

Bueno, así son la mayoría de las veces cuando el evento no es de ellas, porque de lo contrario te levantan de la cama o del sillón y te apagan  la televisión y te dan sándwiches o el recalentado o simplemente te dicen: “En el camino comes algo”. Esa noche no quería echar a perder la cita y no quería hacer explotar mi cabeza con banalidades, porque sabía que sería especial. La contemplé, caminé de un lado a otro, miraba el reloj y esperé el momento de que terminara su llamada.

Pasaron casi 20 minutos hasta que terminó su llamada, cuando, quitada de la pena, me hizo una seña con la cabeza de: “apúrate que se hace tarde”, pero bueno, salimos de casa y sin decir una palabra más, le abrí la puerta del carro y al cerrarla detrás de ella, sólo pensaba en divertirme y pasarla como no lo hacía en un buen rato: aquellos momentos de Rock con la banda y los amigos tomando un trago e improvisando canciones, en español, en inglés, quién sabe de dónde y quién sabe quién dijo que era inglés, pero la intención seguía en pie, de pasar una velada musical y Rocanrolera.

Al encender el motor del carro puse un CD “clásico de los 80’s”, Bonnie Tyler, con su “ Total Eclipse of the Heart, y a Corey Hart, con su éxito “Sunglasess” y Culture Club, con “Church of the Poison Mind”. Ya en el camino ella me dijo que estarían unos amigos del trabajo y otros conocidos, no puse ninguna objeción y seguí manejando, escuchando la música del CD y enfocando mi mente en pasar un momento agradable.

Llegamos al “Crooners”, el bar de los viernes, donde había comenzado la fiesta y el grupo llamado “Costa del Este” tocaba su primer set musical (un tributo al rock de los 60’s, 70’s y 80’s). Sentí un poco de coraje y todo por no apurar a mi mujer, lo primero que hice fue llegar hasta la barra y pedir una copa de vino; ahí estaban ya unos compañeros del trabajo y los amigos de siempre y como siempre. Por buena suerte ella se quedó platicando con ellos, un saludo rápido, cortés y asentando con la cabeza un saludo corto y un “nos vemos más tarde”. Me fui a buscar un buen lugar donde sentarme, encontré una pequeña mesa desocupada y no muy lejos de la pista y el pequeño escenario. Al hacerle una seña al mesero que daba vueltas por ahí me dejó sentar sin ningún problema ni preguntar “¿con quién viene?

 Cuando el grupo anunciaba la tercera canción, (no perdí mucho, sólo fueron dos canciones) agarrando el pequeño banco y viendo al guitarrista hacer la seña con la mano en alto y a la voz de “1…2…3!”, y entonando las primeras notas de “Born in the U.S.A.”, del jefe Bruce, puse las manos sobre la mesa, abrazando la copa de vino. Escuché cómo la melodía que salía del sintetizador me acercaba al escenario que había pisado con mi banda (The 3-J’s), tiempo atrás; el ambiente seguía subiendo y poco a poco y me fui acordando de las notas de las canciones que estaba escuchando y pensaba: “¡Yo sé me esa canción!”, y la que le siguió también y así por casi media hora, en la que la banda tocó cuatro canciones más, que también me sabía y que por un tiempo había dejado de tocar. Qué momentos, cómo ha pasado el tiempo: ese recuerdo de mi primer intento de hacer música sin saber cuál era la nota de “Sol”, ni qué instrumento me hubiera gustado tocar.

En una pequeña pausa, fui por otro vaso de vino y ya al llegar a la barra me decidí por pedir una botella; pedí la carta, para ver qué buen vino me

podría tomar y que me hiciera entrar en calor. Buscando entre los Merlot y los Pinot Noir, decidí por los primeros, que a mi gusto son agradables al paladar. También pedí un plato de quesos, que el bar ténder me sugirió, (selección entre camembert, parmesano, goda y un poco de Stilton, llamado también por los Ingleses el Rey de los quesos). Fue mejor idea de una vez una botella, ya prendido y con la sangre empezando a hervir, mejor ponerle combustible y a disfrutar como debe de ser un toquín. De repente llegó mi mujer y me dijo que me andaba buscando por todo el lugar, y yo con la botella de Merlot y el mesero atrás de mí con el plato de quesos. -“Estoy sentado en esa pequeña mesa, junto a la pista, de frente al grupo”-, –le comenté. -“Sólo hay tres sillas más, ¿me quieres acompañar o te quedas con tus amigos? -“Mejor disfruta tu música y más tarde te busco ¿ok?”-, Al decirme aquellas palabras no lo pensé dos veces  y le sonreí al mismo tiempo que le di un beso mientras me alejaba de la barra, sin darme cuenta de que el mesero se movía tras de mí de un lado a otro con el plato de quesos y que caprichosamente me miraba y me hacía señas de “no pares y encuentra tu lugar”. Al llegar a la pequeña mesa, estaba justo a tiempo para la segunda parte de la banda.

Ok, ahora con ustedes, de Detroit Michigan, Mr. Michael Delorean”, norteamericano que tocaba enun bar cercano a la zona y en las tardes se iba alhotel de enfrente a amenizar la tarde de té, conmúsica clásica en guitarra acústica. ¡Qué locura!,ahí se transformó y dejó escapar las primeras notasde “Smoke on the Water”, de Deep Purple. ¿Quiénlo viera?, al terminar la canción y sin descanso sedejaron escuchar las notas de una clásica de LedZeppelin. Ya iban de regreso a los 60’s, sólo semiraban entre ellos y con sonrisas y pequeñasgesticulaciones sabían qué seguía o cómomantener el ritmo de las canciones, sin perderningún momento.

El ambiente subía más, la botellaempezaba a verse un poco afectada, a tornar vacía,el plato de quesos que casi no había tocado y lamúsica seguía y seguía.

Se dejaron llevar por las clásicas y sin parar ligaron“Paranoid”, de Black Sabbat y “Too much Love”,de Led Zeppelin, anunciaron otro invitado; fue ahídonde me di cuenta que tenía que sacar del baúl laguitarra y empezar a buscar a alguien que meayudara a reformar la 3-J’s de nuevo.

Mr. Wander Pires Lott, de la pequeña ciudad de Belo Horizonte M.G. Brasil. ¿Quién lo viera? en ese pequeño escenario del Bar Crooners, con susimpatía de siempre, y con un bigote que más parecía de motociclista de la Harley, que un compañero de trabajo. Trabajábamos juntos en la misma empresa, diferentes departamentos, pero siempre por los pasillos o en los elevadores o en el comedor, de donde yo era supervisor.

En ese momento saludó a todos en inglés y español, cuando empezaron a tocar de Motor Head Ace of Spades”, y de la manera más natural se fueron llevando los aplausos y ovaciones de todos.

Ya me había olvidado de mi mujer, cuando ella llegó a la mesa y al sonreír le comenté que quería hacerle una propuesta musical a Wander y empezar a buscar músicos nuevos para la 3-J’s Band. Ella me respondió con una mirada y meabrazó sin decir nada, quizá el vino que yo llevaba encima o los vodkas de ella.

Al terminar de tocar la banda, busque a Wander y lo encontré platicando con Michael y un músico más, baterista, de Jogjakarta, Indonesia, llamado Arie Adhyaksa, que venía a la ciudad por motivos de trabajo y se habían conocido días antes en el Crooners; también buscaba tocar para pasar el tiempo. Quedamos en vernos en un par de días más, nos despedimos sin más que decir, ya nos estábamos conectando, simplemente, ¡música, música, música!

Dos días más tarde, estábamos de regreso en el “Crooners”. En un principio sólo nos mirábamos, quizá la misma pregunta… de Brasil, de Indonesia, de México y de Estados Unidos; 4 países, 4diferentes idiomas,  4 diferentes regiones en el mundo, y un sólo lenguaje en común, hecho de 7 notas. Decidimos adoptar el nombre del “3-J’s Band”, nuevamente, para poder hacer la presentación en el “Bar Náutico”, en el “Flotante” y en el “Crooners”, donde Wander, Michael y yo éramos conocidos por asistir con frecuencia y en ratos cada uno había tocado. Para Arie, que era la primera vez que estaba en la ciudad, quizá le resultaría un poco difícil la comunicación, pero resultó al contrario, se adaptó muy bien. Decidimos seguir la misma temática de Rock-Metal, bajo la dirección de Michael, que era el que más tiempo tenía para tocar. Así, salieron 6 canciones esa tarde; un par de sesiones más y estaríamos listos para el “Gig”.

Se dio la cita y la gente empezó a llegar poco a poco, la misma expectativa, quizá de todos, mi mujer en primera fila y los amigos de siempre, esperando el momento de dar inicio, nosotros platicábamos y bebíamos un par de tragos, para entrar en calor. Arie, sentado con su practicador pegado a la rodilla y un ritmo de las baquetas,

Michael afinaba su guitarra, mientras Wander hacía ejercicios de calentamiento vocal y yolimpiaba mi bajo y también lo afinaba al tono de laguitarra de Michael.

Llegó el momento y salimos alescenario, nos mirábamos una y otra vez , tiempode hacer sonar las guitarras: “1, 2, 3”, de aquí allimbo, nos dejamos llevar por la música, viajamos alpaís de las notas y regresamos en un tren sin freno,ya no valía el tiempo, solamente música, música,música. Sin darnos cuenta, estábamos envueltos enuna atmósfera de luces de colores y humo decigarros, gente coreando e intentando moverse alritmo de Heavy Metal, y nosotros, entregados alshow y la gloria, por casi hora y media.

En nuestro repertorio sobresalieron canciones como:“Blitzkrieg bop” de Ramones, “Enter Sandman” de Metallica, “7 Nation Armyde White Stripes, “Last caress” de Misfits, “Paranoid” de Black Sabbath y quizá la más aplaudida fue “Ace Spice” de Motor Head, que para Wander era la más entregada de cuerpo y alma. Al terminar, nos despedimos como los mejores colegas y amigos, esperando las dos siguientes presentaciones que nos restaban en esta pequeña ciudad de rock y con la promesa de volver a hacer música cada vez que nos encontráramos, en cualquier lugar, en cualquier ciudad, en cualquier parte del mundo.

Solamente queda agradecer a las personas que han estado con nosotros desde un principio y nos han apoyado siempre y que seguirán siendo parte de “3-J’s Band”,

gracias: Patricia (Portugal), Linda (Canada), Jonathan (Filipinas), Jose (Perú),  Juan (Argentina), Michael (Estados Unidos), Wander (Brasil), Arie (Indonesia).

¡Nos veremos siempre, gracias!

Videos de referencia

http://youtu.be/2B2e4Kj8rU8

http://youtu.be/ptNDB8aYe68

http://youtu.be/6klpIMS26zo

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