El hombre sin sueños

 

Por: Rico Malváez

 

Al momento de abrir los ojos no pudo reconocer el lugar donde se encontraba, un cuarto diferente al de él, una luz muy tenue que salía del baño que se encontraba a la mitad de la habitación del lado derecho de la recamara y por el otro lado, una luz de neón, que prendía y apagaba caprichosamente junto a la ventana que daba a la calle, tenía una cortina casi transparente y miserable, por el deterioro del tiempo.

Lo primero que hizo fue tomar un poco de aire y al exhalar fue acompañado por una tristeza que lo envolvió en un segundo y seguido por un pequeño llanto, las lagrimas se empezaron a asomar a sus ojos y nebulosamente la imagen de una mujer llegaba a su mente, pero las mismas lagrimas empañaban la figura de ella y no pudo ver un rostro en el, solamente tenía una silueta, una vaga idea, de alguien que había estado con él, pero…, el mismo estado en el que se encontraba, un poco inconsciente y con un pequeño de talle de miedo, no había un dato que le dijera como había llegado ahí?

 

Al tratar de incorporarse sintió un ligero dolor en el pecho, era una serie de tristeza a cada instante que recobraba un poco más la razón, aun así el seguía con un pequeño llanto atravesado y un nudo en la garganta que no lo dejaba ni siquiera pasar saliva, solamente rodo hacia el lado izquierdo de la cama, ya que estaba en la orilla derecha de la misma y no soporto la idea de saberse solo en esa habitación que no reconocía y llevándose las manos a la cara mientras rodaba, soltó un llanto un poco más fuerte y metiendo la cara entre las almohadas se sumergió en un lamento inconsolable, sin saber realmente que es lo que sucedía, se envolvía en confusiones, pues no sabía exactamente donde se encontraba y como había llegado ahí.

 

-“La noche que llore por ti, oh! Mi dulce pena, la noche que cayó el viento el silencio me inundo y no pude contemplar las gotas en mi espejo, al sacudir mi cabeza frenética, al ver volar tu reflejo”.-

 

 

Al pasar unos minutos y poder calmar el llanto que lo llevaba a un obscuro estado emocional, se levanto y caminando a pasos muy lentos, entro al baño para refrescarse y lavarse la cara, ahí pudo ver que nada ni nadie había estado ahí todo parecía estar en orden, al acercarse al lavamanos y tomar una pequeña toalla para secarse la cara percibió un ligero aroma a perfume de mujer, la toalla estaba impregnada por un roció que el sintió era de la mujer que traía atravesada en la mente, para él, ella que lo había acompañado hasta ahí, volteando alrededor vio que nada estaba fuera de lugar, ni la ducha había sido usada, el piso se encontraba limpio, las toallas en orden, el espejo se encontraba solamente salpicado por las gotas de agua que el mismo había salpicado segundos antes, sin rastro de vapor en la cortina del baño, pero, de donde provenía ese olor a perfume?.

 

Al salir de ahí pudo distinguir mas las sombras que se movían como espectros alrededor de ese cuarto, sin encender la luz, regreso al pie de la cama, ya que su visión estaba más clara aun, volteando alrededor pudo identificar un sonido del lado izquierdo, pegado a la pared junto a la ventana que daba a la calle, junto a una pequeña mesa, donde se encontraba una botella de vino y dos vasos, el teléfono que estaba descolgado emitía el sonido largo y cortado de la llamada perdida o bien al dejarlo descolgado por largo tiempo, entre cortada; de la botella de vino solamente se había usado un trago, había un vaso usado y aun tenia liquido en él, el otro se encontraba limpio y la botella estaba casi llena.

-“¡No dormir!, ¡no dormir!, para sanar tu ausencia, y sentir cómo la sombra de un objeto se burla de mí y así, sufrir, por un frio invierno que me mata, la risa de tu fotografía que se pierde en la escarcha”.-  

 

Estando parado en ese rincón del cuarto cerró los ojos nuevamente y sintiendo que alguien estaba ahí con él, trato de acariciar el aire juntando sus manos a una imagen frente a él; con un vestido de color rojo y el bolso igualmente, y un abrigo obscuro con unas líneas en café claro, al lado izquierdo de la cama, junto a un perchero y al buro del mismo lado una pequeña fotografía donde la sombra de la mujer se recargaba en su hombro y el con el brazo sobre el hombro, en una posición donde demostraba protección y regocijo, al ver esta imagen en su mente y recobrar un poco el aliento, puso una pequeña sonrisa en su rostro y acariciando mas el aire de esa recamara, sin querer abrir los ojos, bailo con el espectro de su recuerdo ahí mismo, no había testigos de lo que estaba pasando en esa habitación.

-“Mi cama está vacía y fría sin tu cuerpo, que en pasadas tormentas arrullaban mi insomnio y ahora hacen presa de mí su aroma a pasión que destila mi recuerdo.”-

 

Abrió nuevamente los ojos y vio que sus manos acariciaban el aire, voltio hacia la ventana y haciendo a un lado la cortina se dio cuenta que la calle estaba vacía, no había gente, no había carros, solamente la luz de neón que del hotel estaba encendida y nada más, ni un alma se veía desde ese punto, se pregunto y donde exactamente se encontraba y que ahora era, camino un poco hacia atrás para tomar el teléfono y hacer una llamada a la recepción se dio cuenta que no había línea, el teléfono estaba muerto, no traía reloj y no lo veía en la mesa ni en los buros que estaban a los lados de la cama, busco su saco y al encontrarlo en el rincón junto al perchero que estaba del lado izquierdo de la cama, solamente encontró una agenda, al abrirla no vio cita alguna de ese día, ni el nombre de alguien que le recordara que hacia ahí.

 

-“Ver colgado en mi perchero, tu íntimo ropaje y ahora, solo y maltrecho mi abrigo de ausencia y frio invierno. En el buro ya no mas tu bolso rojo, siempre rojo, solo mis cigarros y descolgado, junto a mi vaso de vino; El teléfono”.-

 

Llevándose nuevamente las manos a la cara y deslizándose por la pared se fue sentando en la alfombra de aquella habitación, que mas bien parecía ser una prisión, una tormenta interna se apoderaba de él nuevamente y sin poder pensar en lo que pasaba ahí se fue envolviendo en un sueno dentro de otro sueño:

 

Venía a toda prisa a una cita, el tiempo lo traía encima y trato de llegar corriendo, era muy importante para él y no quería llegar retrasado , era una cita de negocios muy importante y sabia que iba a cerrar un buen trato, al llegar al lugar vio frente a él la mujer más bella y atractiva que jamás había imaginado, le llamo por un nombre y ella volteo, le saludo de mano y al sentarse frente a ella no podía hacer otra cosa más que estarla observando, al pedir un par de tragos solamente pedía lo que ella pedía, su perfume era muy penetrante (como el de la pequeña toalla del cuarto de hotel) y su mirada era fija, al empezar la conversación la oía sin escucharla y la veía sin observarla y la idealizaba sin conocerla, simplemente estaba frente a una esfinge, una quimera, una musa que lo hacía volver al cuarto del hotel y el luchando por quedarse ahí con ella de nuevo, al centrarse en ella, solamente vio la mirada, sin rostro, sin sonrisa, sin expresión, intento recobrar el sentido y poder acercarse para preguntar quién era ella, solamente esa mirada fue lo que pudo sacar de ese sueno y poder llevarlo hacia aquella habitación, que se tornaba más fría al paso del tiempo.

 

-“La noche que llore por tu partida, se secaron mis anhelos y con ellos mi ilusión de ser tu amante eterno, ya no juguetear desnudos, ya no acariciar tu cuerpo, ya no rodar por la alfombra, ya no mas decir…” Te quiero!”.-  

 

El tiempo parecía haberse detenido en ese momento, el sentado en la alfombra de aquel cuarto, frente a el, la imagen fugaz de la mujer en vestido rojo, zapatillas y bolso del mismo color, sin rostro, y sin ningún otro tipo de expresión, solamente una pequeña luz iluminando sus ojos, el, la veía, ella lo miraba, solamente un cuadro triste inundaba de nuevo aquella habitación.

 

 

Estiro la mano para poder alcanzarla y se fue desvaneciendo en una nube de vapor, sus ojos estaban nublados de nuevo y no podía pronunciar palabra alguna, solamente emitía un susurro acompañado con llanto y llevándose las manos nuevamente a la cabeza trato de ordenar un poco sus ideas; la misma imagen, sentado frente a ella, en una mesa de un bar al aire libre en un centro comercial, había conversación sin sonido, platica sin sentido y mirada sin razón, que había mas allá de esa imagen que le iba arrancando la vida cada vez que la recordaba?

 

-“La nostalgia de mirar tu retrato colgado siempre de mi espejo, de llevar conmigo el anillo de tus iniciales, de sentir mi corazón resquebrajado, recuerdo tras recuerdo, me invade la tristeza que en la espalda soportar no puedo.”-

 

Nuevamente frente a la ventana veía como la calle se llenaba de una ligera brizna de madrugada, quizá las 4 o las 5, quizá más temprano o más tarde, sin reloj, era muy difícil acertar que hora era, a lo muy lejos de vio pasar un camión recolector de basura, fue el primer ruido que atravesaba la ciudad, nadie más se veía por ahí, de un lado a otro era la misma escena, paso al silencio nuevamente y pudo contemplar unas gotas de brinza deslizarse por la ventana, caían lentamente y al tocar la parte baja de la ventana se hacían escarcha, la luz de neón seguía iluminando la escena entre la calle y la recamara y seguía siendo caprichosa.

 

Volteando lentamente regreso al baño y agarrando la toalla la puso a la altura de su nariz para poder respirar la esencia de que perfume, que había sentido antes, cerró los ojos y aspiro profundamente, la esencia era más leve a cada instante, como si se fugara con la próxima llegada de la mañana, hasta que la toalla quedo vacía, sin olor, sin vida y sin color, sin la importancia que le había dado a la mitad de la noche y en esa escena que el único recuerdo que tenía de su propia vida la dejo caer al suelo, de una manera dulce y tierna, acomodándola en una esquina, bajo el lavamanos.

 

Al pie de la cama sentado y contemplando todo alrededor, dejo escapar la silueta que en su mente se encontraba, voltio al lado izquierdo, donde se encontraba su saco aun tirado en el suelo y dejo ir el espectro que aun colgaba del perchero, ese vestido rojo y el saco obscuro, colgó nuevamente el teléfono y de aquel vaso de vino lo dejo caer al suelo, coloco nuevamente el teléfono en su lugar, que seguía sin vida, regreso nuevamente al baño a enjuagarse el rostro y ya no busco la toalla que lo había hecho mantenerse de pie por un rato, la miro nuevamente bajo el lavamanos, simplemente agarro una nueva y seco las últimas gotas de su rostro, dejándola caer al piso, salió del baño sin voltear, levanto su saco y puso su agenda nuevamente dentro de uno de los bolsillos dentro del saco, se miro nuevamente al espejo y noto una gran tristeza, sus ojos pronunciaban una angustia y las lagrimas no habían parado esa noche de salir por su rostro, nuevamente camino hacia la ventana y pudo contemplar cómo la mañana iba llegando y el sol acariciaba el roció que había dejado aquella noche triste de un hombre sin recuerdos, un hombre solitario, un hombre triste y sin sueños.

 

-“En esta noche que lloro por ti, en mi soledad, muero. En la calle que yace tranquila, solo me pierdo y contemplar la luz del nuevo día, frente a mi ventana llorando, triste e inconsolable, estático me quedo.”-.

 

 

 

 

 

 

 

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