La despedida

Por: Rico Malváez

Y le besé los pechos antes de despedirme

Miré sus ojos que me contemplaban… y me llamaban.

La noche caía y se sintió llegar otoño,

Que brisa tan fresca, que brisa tan perversa.

Jugué de nuevo a no oír nada, pero un suspiro me regresó a la tierra,

Juré no decir nada, ni a mi más anhelado sueño, pero… me traicionó,

Mis ojos se nublaron al ver salir una luz de la hojarasca que caía sin capricho

Y anuncia la llegada de una estación y el fin de una inocencia

Y aún así, seguí fingiendo no saber nada, no decir nada.

Le acaricie el cabello, antes de despedirme,

Qué fina figura apareció tras la cortina celeste de esos encajes del capricho

Y entre esos hilos de color maple le volví a decir adiós, y ya sin contemplación,

Ella me seguía viendo y… sin palabras, nos comunicamos y con un beso en silencio,

El viento que sopló de nuevo, nos hizo uno, los tres en un suspiro, un solo aliento.

Le tuve que decir adiós antes que cayera la noche

Y me tuve que despedir en el preciso instante en que la comulgué

Adiós vida sin sabor, adiós delicia encantada, adiós automatismo

Y… me dio la bienvenida, justo en el momento… de amanecer.

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