Las tres cartas ( tercera carta ) Letras plateadas

Por: Rico Malvaez

Fue un diciembre cuando te abracé, y tú, de traje azul.

No fue fácil decir te quiero,

Mas sí lo fue decir: te extraño,

¿Qué me causa más dolor?, ¿lo que dije?

¿O fue más el no escucharte?

Qué invierno fue ese, qué fecha tan fría, que vida vacía.

Al sonar las doce y entre risas y supuestas alegrías, reímos y deseamos

La más feliz de todas, mas… nunca nos acercamos, nunca nos confesamos.

¿Qué deseas más en esta vida? ya no son los regalos,

Ya no son las palmadas que nos dimos una vez,

Cuando entre libros, firmas, tragos, cuando nos encontramos

Y… ¿te acuerdas lo que juramos?

En esa noche, la de tu traje azul, cuando las corbatas intercambiamos,

Me quise sentir tú por un instante, casi, quizás, quizás así fue.

Ni al usar ese James Dean, estampado en la corbata,

Me dejó ser como lo fuiste tú, ¿sabes…? aún conservo a James junto a mí.

Qué dolor, llegar de tan largo viaje y encontrarte en una reunión,

Donde la ocasión fue estar contigo y te encontré simplemente en un retrato

Y así estabas serio de nuevo, te vi como esa última vez, que no hablamos,

Sólo nos miramos y ya sin abrazos, pero con cortesía, así nos alejamos.

Unas olas, en una noche de sombría tempestad, una casita de madera,

Un canto de silencio que encontré en mi camino, junto a una botella,

Que de encantos al trago y trago, encontré solamente los sollozos en el eco

De una copa de papel, que me hizo susurrar y me hizo lamentar,

El tiempo que por una estúpida y orgullosa arrogancia, sucumbió

Ante un final, de soledad, de triste realidad, ya sin ti… Papá.

Qué negra noche y qué callada soledad me envolvió,

En aún más negros recuerdos, recuerdos vagos, recuerdos fríos

A mis 41, soy el mismo niño que dejaste hace 36,

En silencio, sin luz, con preguntas…

Sin respuestas, sin consejos… con miedos.

Te veo ahora callado y con ese mismo traje azul, y… sereno.

Como aquella foto de tu juventud, como aquella ocasión,

Y… la corbata…, ahora la traigo yo, junto a mí, en mi pecho,

Como aquella foto que nos tomaron esa noche de navidad.

 

Cerraste tus ojos y te encuentras dormido

Junto al recuerdo de mi propio destino, mi propio… destino

También he cerrado los míos y te veo tranquilo,

Gallardo y sereno, gallardo amigo.

Anhelada aurora, has tardado en llegar

Arrebatando a la noche una estrella,

Sobre el cielo de esta gran Tenochtitlán,

En el ombligo de la luna, descansas sereno

¿Quién te pidió dejarnos, quién te arranco de mis sueños?

Noche fría y frio amanecer, frio sueño y frio despertar,

Arturo Padre, te has quedado dormido y has llegado al Mixtlan.

Ahora tengo una fiesta de colores grises,

Que se asoman por mis sienes, y un trago de vino en la mano,

Que levanto para ti, por tu vida y tu feliz partida, brindo por tu ser

Descansa en paz, Papá. Gente como tú no se muere…

Sólo la dejamos de ver.

Anuncios
Galería | Esta entrada fue publicada en Poesia. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s